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Al escultor Jorge Oteiza lo conocí
en el restaurante Egüés. |
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Recuerdo
que era un gran gastrónomo y tenía las ideas muy
claras sobre la cocina sencilla.
En el inicio del libro de visitas de este restaurante, me hace
el honor de dirigirse a esta casa como la "Gran Clínica
en Restauraciones", refiriéndose, básicamente,
a la materia prima poco elaborada ya que en aquella época
se estilaba la nueva cocina que creó cierta confusión
por su sofisticación y tenía partidarios y detractores.
Recuerdo una conversación con él en la que me
decía: "Fermín, sácame las alcachofas
desnudas así apreciaré su auténtico sabor".
Claro está que si no son pequeñas, frescas, con
hojas, rabo y por docenas, no hay Dios que las saque desnudas.
Solamente se puede exponer desnudo aquello que es perfecto,
con mayor razón si nos lo hemos de comer.
Jorge Oteiza fue una de las personas que me impresionaron en
aquella época, y su criterio vale mucho a la hora de
realizar mi trabajo. |
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